Significado y proceso:
“Sémeron” (HOY)
Año 2026
Oleo sobre lienzo lino belga
70×100 cm
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La obra se divide en tres partes claramente, aunque son siete los círculos que envuelven la presente Piedad, siendo los protagonistas Jesús y su Madre, María.
Sémeron es HOY, es “date prisa, haz lo que tengas que hacer, pero hazlo HOY”. Sémeron es aquello que DIOS hace HOY, no mañana, sino HOY, es la misericordia de Dios sobre el ser humano HOY, sobre cada uno de nosotros; es el perdón y la resurrección de cada uno, el acercamiento de Dios a cada uno de nosotros HOY.
En esta obra he querido reflejar la conexión intrínseca y el movimiento, desde que Jesús murió y descendió a los infiernos, hasta la resurrección, ascensión y coronación de nuestra Madre y Señora; otorgando a su Madre el título de madre de la Iglesia, mediante el Espíritu Santo.
Piedad
María sujeta triste pero firme a su Hijo que acaba de morir, mientras Cristo exhala su ultimo aliento que, a modo de paloma (Espíritu Santo) le transfiere a su madre el encargo de ser Madre de la Iglesia.
Cristo apoyado sobre la tierra nos salva con su preciosa sangre y agua que sale del costado, bañando en la tierra las zonas que otorga luz y claridad.
Descenso de Cristo a los infiernos- la Anastasis
Jesús tras su muerte, desciende a los infiernos (zona inferior) para salvar a los muertos y encadenados en la miseria y oscuridad.
Se basa en el estudio iconografico de la Anastasis, realizado en la Edad Media, donde Cristo coge a Adán y Eva y los libera. Aquí añadí la liberación de Cristo al resto de almas encadenadas en la nada, en la oscuridad que envuelve la obra, y salen por la boca del dragón.
Cristo, pastor, y cabeza nos conduce a El, a la luz, mientras su Madre pisa con el pie la cabeza de la serpiente que se dispone a dejar salir de esa zona de oscuridad.
Las tres calaveras son la representación del demonio en su afán de clonar a Dios, en este caso, la Santisima Trinidad.
Cristo, aparece crucificado en lo alto del circulo rojo, del más alejado, que se ubica en linea vertical bajo la mano del Padre, y de su Madre..
Son 4 círculos los que representan la tierra, siendo el más alejado el que dominan los demonios, y los otros 3 los más cercanos a Cristo, a medida que nos vamos acercando. Sin embargo, es la zona donde todavía nos dominan los temas carnales, los pensamientos terrenales, es la fase en la que sobrevive el ser humano, no alza la mirada.
El Reino de los Cielos
Cristo nos rescata de nuestros demonios, de nuestra miseria y nos conduce a través de los distintos estados terrenales a la luz, pero siempre a través de su Cruz, de su muerte.
No podremos dar el paso sin atravesar la Cruz de Cristo, en cuyo momento, ascendemos a los círculos superiores, a la luz, donde se deja vislumbrar unas llamitas, que son nuestras almas, una vez alcanzado esta fase.
María nos conduce a través de cada circulo a su Hijo. Cada circulo es una esfera, o múltiplos de esfera, caminos que cada uno escoge para ir hacia la luz, hacia el Padre.
En el Reino de los Cielos están los otros tres círculos de la obra, que representan la Santísima Trinidad. Se perciben infinitos círculos pequeños dentro de cada círculo de luz, son las moradas que va a hacer Cristo para nosotros, en casa del Padre.
A la izquierda, se encuentra Cristo resucitado, justo a los 3 días (de su muerte y descenso a los infiernos). Que a modo de salir de la tumba, nos invita a pasar por la puerta estrecha para acceder a El.
Se abren espacios que se intuyen más infinitos detras del cuadro, se deja entrever esferas, un nuevo espacio infinito donde la luz no tiene fin.
Coronación de María, Madre de la Iglesia
En el ultimo círculo/esfera, en el centro, se encuentra la Santísima Trinidad coronando a María, como Madre de la Iglesia.
Es Ella, la encargada de reunir a todos sus Hijos hacia su Hijo, y hacia el Padre.
Las últimas apariciones de María durante el último siglo, y concretamente en los últimos años en Fátima, Garabandal y Medjugorje, entre otros, hace que sea Ella la encargada de avisar y cuidar de todos nosotros, de su Iglesia.
Esta Piedad pretende cuestionarnos en qué círculo nos encontramos y hacia donde estamos dispuestos a dirigirnos.




